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A mi jinete preferido.

Viernes, 18 de noviembre de 2011 Dejar un comentario Ir a comentarios

El domingo pasado tenía que haber sido uno de los días más felices de mi vida, pero no lo fue.

Que te hagan el homenaje de poder narrar en un programa de televisión tu vida deportiva, es un regalo que nunca podré agradecer suficientemente.

En una entrevista nos preguntaban: ¿No os sentís minusvalorados al no aparecer en las portadas de la prensa como aparecen otros deportistas?

Cuando hacemos algo, nos gusta que sea reconocido, por su puesto. Pero en las actividades en las que está en juego la vida, el mejor reconocimiento es: que tus propios compañeros te vuelvan a llamar para un nuevo viaje o expedición.

A la hora de elegir los compañeros, es imprescindible que tengan un buen nivel técnico, que dominen la materia y que estén capacitados para afrontar el reto que nos proponemos pero… con eso ¡no basta! han de tener una gran valía humana, capacidad de sacrificio y sobre todo un enorme sentido de la solidaridad.

Cuando formas un equipo, siempre eliges a los que sabes que estarán a tu lado en los momentos difíciles, a los que afrontarán con actitud positiva las adversidades, a los que son capaces de reírse de sí mismos y te harán una expedición humana, amena y divertida que al fin y al cabo es de lo que se trata: disfrutar todo lo posible esta vida que no es otra cosa que un  breve espacio de tiempo.

Eso no quita para que nos guste ser reconocidos, sobre todo por nuestros seres  más queridos, nos gusta que nos digan: ¡Me ha gustado lo que has hecho! y eso es lo que me ha faltado en esta ocasión, me ha faltado haber visto el programa de ayer a tu lado Adi, sí a tu lado.

Seguro que te hubieras reído en varias ocasiones cuando no hablaba con naturalidad, cuando se me notaba cortado… que a gusto nos hubiéramos reído juntos. Imagino tus carcajadas cuando no conseguía hacer andar a mi caballo, con lo bien que montabas tú desde pequeño.

Eso me ha faltado, tú compañía, tus risas, tus críticas…

Tú.

Me faltas Tú.

¡Mi jinete preferido!

Y no he sido el único que te he echado en falta, son tantos los que te añoran, nuestros amigos, los tuyos… has dejado tanta huella.

Recuerdo que cada vez que volvías de casa de alguien nos decían: ¡que venga cuando quiera! ¡Da gusto! ¡Cómo colabora!…

Así eras tú, ¡El mejor compañero de expedición! El compañero por todos elegido.

Han sido tantos los que han sido tus padres con piernas que no puedo enumerarlos ni nombrarlos para no olvidar a ninguno pero sí quiero agradecerles en tu nombre y en el mío lo mucho que han hecho por nosotros: los que te han llevado a montar en bicilceta, a caballo, a descender ríos en piragua, a subir montañas a pie, a correr, a nadar, a suerfear, los que te han dado clases de apoyo, te han llevado al cine o a pasar los fines de semana en sus casas… han sido tantos…

Todos decían lo mismo: ¡Puede venir cuando quiera! Todos absolutamente TODOS, te daban el mejor reconocimiento: desear que volvieras a formar parte de sus andanzas, de sus vidas…

¡Eso es lo más importante! Lo único a que podemos aspirar en esta vida, a dejar un buen recuerdo entre los nuestros y el tuyo ha sido INMEJORABLE.

 

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